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Un hombre joven y fuerte, en plenitud, un triunfador, lucha heroicamente y perece ante la enfermedad que le había tocado padecer y una pobre niña, no menos agraciada pero frágil, convertida en estrella bebé y se narcotiza para olvidar quién es llegando a automutilarse con cirugía plástica hasta convertirse en una parodia de sí misma....
Todo esto lo veo en un solo vistazo de las últimas noticias de Hollywood -tengo una amiga abiertamente cinéfila y portera que me tiene a la última -. Vida y muerte, dolor y desgracia como para cualquiera de nosotros, en toda su grandeza, en toda su miseria.
Este hombre murió rodeado de su esposa, familia y amigos, combatiendo un linfoma aparecido por sorpresa -como todas las sentencias de muerte que nos da nuestro cuerpo- con entereza, compartiendo su amor en sus últimos momentos con alegría; como si se tratara de uno de los héroes que interpretaba en la pantalla. Un hombre que lucha frente a la adversidad aceptando en última instancia su humanidad con dignidad y grandeza de espíritu.
Y La chica lo tenía todo, demasiado pronto, y cuando todo iba demasiado rápido se bajó en marcha, se evadió de todo, de sus exigencias, de sus fantasmas, de su miedo, con fiestas y drogas hasta acabar siendo una marcada de la industria, con el rostro deformado, y una mirada demasiado cansada para ser de una mujer con ilusiones... y es casi una cría.
¿Qué hace de ellos dos personas tan distintas? Hablamos de quién tiene suerte y quién no a diario, suponemos la felicidad de otras personas o sus cualidades con sólo una mirada superficial, como si estuviera claro que a nosotras la vida nos ha estafado, nos ha caído una mala mano, malas cartas. Hace cuatro años esa prometedora actriz de talento estaba arriba del todo, aún podría estarlo. Y ese hombre, con una muerte tan conciliadora con el universo que ya quisiéramos muchos ¿Ha tenido peores cartas que ella? ¿Ha tenido buena o mala suerte? Podemos pensar que la debilidad del carácter de ella, sus tormentos interiores son una verdadera desgracia y que la fortaleza espiritual de él ha sido un regalo de Dios.
Vamos a ver, queridas niñas, estoy ya un poco cansada de escuchar quejas sobre nimiedades, comparaciones sangrantes con perfectas desconocidas -hablo de mi misma y de mis amigas que son tan petardas como cualquiera cuando se ponen- admiración por valores tan modernos como absolutamente cuestionables... ¿Y dónde quedamos nosotras después de distraernos tan fácilmente con concursos de ego y metas, anhelos espectrales que sabemos que no llegarán y que ni siquiera son nuestros? ¿Por qué estoy sintiéndome desgraciada? ¿Por -tener malas cartas-, no tener una vida social fascinante, un cuerpo de póster de taller de reparaciones, o por no ser esto, o no poder permitirme esto otro...? De verdad, chicas, por favor....paremos.
Tras el veraneo, hemos vuelto a contactar con las obligaciones y la frustración puede hacernos conectar con lo más pueril, victimista y frívolo de nosotras mismas. Ya sabes qué tienes que hacer, encontrar qué vale la pena, qué merece la pena, qué es lo que te hace feliz... Lo mismo que al hombre y a la chica de los que os hablaba. Reflexiona, déjate sentir.
Nos damos cuenta un día cualquiera, en uno de esos momentos fortuitos de serena lucidez, de que todos somos lo mismo, todos respiramos el mismo aire y que nuestros corazones persiguen las mismas verdades. Y las tuyas están tan lejos y tan cerca como tú quieras.
Por la Dra Michelle Nielsen
Quiéres saber más?????
Paula Miranda 22/09/2011
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