Me gusta mi amiga del trabajo

"Me gusta mi amiga" o ¿la admiro? Estoy confundida porque no sé realmente lo que siento por una amiga que me tiene fascinada. Sigue leyendo...

 

Me gusta mi amiga

Me gusta mi amiga del trabajo

Lucía, de 23 años, no es lo que se diría una persona madrugadora. Sólo hay dos cosas que consiguen despertarla antes del mediodía: una taza de café bien cargado y la emoción que siente ante la posibilidad de ver a su compañera de trabajo y "amiga": “Me la encuentro todos los días en la cafetería y siempre está perfecta –dice Lucía–. Incluso aunque llueva a cántaros, ella se pone esos tacones de aguja que, de usarlos yo, me pegaría el gran batacazo antes de dar el primer paso. Cada mañana la miro de reojo para admirar sus pies. Me imagino que lleva una vida maravillosa. Ya sé que lo que voy a decir suena un poco tonto, pero es como si estuviera enamorada de ella”. Y en esencia, así es....¿me gusta mi amiga? o ¿es admiración? No, no se trata de amor. Este tipo de fascinación hacia otra mujer no implica sentimientos lésbicos y no tiene relación con la atracción física. Y es mucho más común (y normal) de lo que pensamos, asegura la psicóloga Pilar Covarrubias. “Es más, yo diría que incluso puedes usar esa admiración que sientes hacia otra mujer para mejorar tu propia vida.”

 


Por qué esa fijación con las mujeres

Lucía desea poder llevar los zapatos de tacón de su ídolo. Pero ese deseo, que no tiene nada de sexual, puede adquirir muchas otras formas, ya sea un atributo físico que envidias o incluso cosas bastante menos tangibles. “Muchas mujeres se ‘enamoran’ de alguien que lleva una vida muy intensa y lo malinterpretan pensando "me gusta mi amiga"  –insiste Pilar Covarrubias–. Piensan que, como su ídolo siempre está ocupada llamando por el móvil o atareada con su palm, vive una vida plena y desearían que la suya también lo fuera.” Sea cual sea el caso, la razón por la que nos gustan otras chicas tiene poco que ver con ellas como personas y mucho con nuestros propios deseos. “En el fondo estamos proyectando las cualidades que son importantes para nosotras –puntualiza la psicóloga–. Aquellas que nos gustaría poseer o que no hemos desarrollado lo suficiente.” Esta situación es, además, casi inevitable: las mujeres estamos predestinadas a este tipo de admiración, dice Leonor Sánchez, psicóloga clínica. “Hay una necesidad humana básica, que es la de admirar a alguien. Los hombres tienden a buscar su fuente de inspiración en figuras mediáticas, como pueden ser los deportistas. Pero las mujeres persiguen modelos de la vida real, conocidas o desconocidas, porque subconscientemente intentan que haya una conexión. El solo hecho de compartir su género nos hace sentir cercanas a ellas.” Y cuanto más elevadas sean nuestras expectativas (laborales, sociales…), más intentaremos estar a la altura de nuestros ídolos. Incluso cuando las cosas van razonablemente bien, podemos seguir admirando a una mujer que parece tener más que nosotras. “Las mujeres siempre estamos compitiendo unas con otras. Además, somos hipercríticas con nosotras mismas –aclara Pilar Covarrubias –. Ponemos a quienes creemos perfectas en un pedestal. Imaginamos que son felices, se sienten seguras y tienen todo lo que quieren.”

 

La causa del flechazo

La admiración está en el origen de la mayoría de estos sentimientos, dice Leonor Sánchez: “Normalmente nos fijamos en una única cualidad que podemos ver y apreciar, ya sea el buen gusto de la otra persona o su actitud de ‘porque yo lo valgo’. Si eres tímida, probablemente te sentirás atraída por alguien que es extravertida o se le da bien hablar en público”. Pero estos flechazos no duran siempre. Tu vida cambia y, con ella, el objeto de tu admiración. De esta forma, si llevas tiempo sin pareja, tal vez pongas los ojos en alguien que tiene un novio estupendo. O si tu trabajo es poco estimulante, te fijarás en una mujer que ha desarrollado una carrera envidiable. Pero el hecho de ansiar cualidades que no posees no significa que tu autoestima sea deficiente. “Cuando eres capaz de admirar a otra mujer sin flagelarte a ti misma, es un síntoma claro de que te sientes cómoda siendo quien eres”, dice Sonia Lucas, psicoterapeuta. Por ejemplo, citemos el caso de Ana, una chica de 24 años. Mientras la mayoría de las jóvenes de su edad sufren para poder pagar sus facturas y encontrar un trabajo en el que se sientan a gusto, ella ya tiene dos master y un puesto inmejorable al frente de una empresa de relaciones públicas. Con piso propio que no comparte con nadie, gracias, lleva una vida que la mayoría de nosotras envidiaríamos. Por eso nos sorprende tanto que se sienta tan enganchada a Dalia, una camarera del pub que suele frecuentar. “La he oído hablar con otra gente sobre las clases de interpretación a las que acude o cómo se larga una semana entera sin dar explicaciones –cuenta Ana~–. No parece que le preocupe nada ni nadie. Yo soy hipercontroladora, lo planifico todo, por eso envidio en secreto a aquellos que improvisan y hacen lo que les pide el cuerpo.”

 

Fantasía versus ficción

Estos embobamientos pueden ser tan variados como las mujeres que los sienten. El "me gusta mi amiga" en tu cabecita tiene ingredientes comunes a todas las mujeres: el misterio. Como no conoces íntimamente a la persona que admiras, puedes inventarle una vida ideal. “Estos flechazos tienen un claro componente voyeurista –afirma Pilar Covarrubias–. Si no vives tu propia fantasía, experimentas placer construyendo la de otra.” Incluso es posible que en realidad no desees lo que tiene tu ídolo. Algunas veces sólo es otra forma de diversión. Así es como lo ve Julia, de 25 años. “Me casé con mi novio de la universidad el año pasado –nos cuenta–. Le quiero muchísimo y jamás se me ha pasado por la cabeza ponerme a ligar con otros. Pero en la peluquería a la que voy trabaja una chica que no tiene medida. He oído cómo les narraba a otras clientas sus aventuras sexuales y, creedme, no se ahorra ningún detalle. Me encanta oírle comentar sus escapadas.” Soñar despierta con esas personas supuestamente admirables es algo muy común. “Pero si constantemente estás comparándote con el objeto de tu adoración y te sientes fatal, has cruzado la línea –puntualiza Leonor Sánchez–. Quizás pienses que nunca podrás ser como ella o que te da mil vueltas.” En ese caso, ha llegado la hora de poner los pies en la tierra. Elena, de 31 años, da buena fe de ello. Llegó a obsesionarse con una compañera del trabajo: “No tiene más de 30 años y ya es gerente de ventas. Sabe lo que quiere, mientras que yo todavía no he superado mi timidez infantil”. Pero cuando Elena descubrió a su envidiada colega hecha un mar de lágrimas en el baño, se dio cuenta de que las cosas no eran tan perfectas como creía. A Elena no se la puede culpar por llevarse un chasco, dice Leonor Sánchez. “Este tipo de admiración llega a ser muy decepcionante porque sólo ves lo que quieres ver.” En el caso de Elena, se trataba de una mujer con una carrera impresionante, “pero a lo mejor, esta persona estaba viviendo una relación sentimental conflictiva o tenía problemas familiares.

Al final, nunca te haces una idea del cuadro completo, y por eso te sientes mal cuando comprendes que te has enganchado a una ilusión”, apunta la psicóloga Leonor Sánchez. Para no perder la perspectiva, recuerda que tu vida puede ser tan interesante como la de “la otra”. Además, “se trata sólo de una fantasía –insiste Pilar Covarrubias–. Viene a ser lo mismo que envidiar la vida que llevan los famosos. La mayoría de ellos nunca son tan felices como nos imaginamos”.

 

Fotografía: Nick Onken

 

Quieres saber más?????
13/10/2009
Comentarios
Añadir nuevo
+/-
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Título:
 
Por favor introduce el código anti-spam que puedes leer en la imagen.

Kamasutra La postura del DÍA

Guía para romper con estilo

Cuando una relación se acaba toca decir adiós al amor... y ¡no a la guerra! Olvídate de rencores y rencillas y prepárate para sacar tu artille ... Leer más

COSMOTEST

El test del sexo
Afila el lápiz, contesta con sinceridad nuestras preguntas y conocerás tu verdadera personalidad sexual, lo que más te pone y te conviene

O NO

¿Es cierto que las rubias ligan más?