| ¡Tengo una cita a ciegas! |
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Fue un poco después, a las dos semanas o así, cuando me di cuenta de que si entraba en el chat y no estaba él me desconectaba enseguida, de que me apetecía llegar a casa sólo para hablar con él, de que si él aparecía me quedaba hasta tardísimo chateando… Vamos, que me gustaba. Y, aunque no tenía ni idea de cómo era, fantaseaba, y claro, me imaginaba un tipo estupendo. Puestos a pedir...
Siguiente paso
Después de la cita a ciegas y pasado un tiempo nos dimos los teléfonos, por aquello de no estar esperando a ver si coincidíamos o no en la red, aunque eso también tiene su atractivo. Y así estuvimos un par de meses, entre el chat y el teléfono, hasta que llegó el festival. Hablamos alguna vez de mandarnos una foto, pero los dos dimos largas al tema y yo lo agradecí, porque en el fondo tenía miedo de no gustarle. O de que su físico me echara para atrás a mí… De hecho, alguna vez pensé que quizás fuera uno de esos tipos raros que se pasan la vida encerrados en casa conectados a internet y que se había inventado una vida estupenda que no tenía nada que ver con la realidad... Pero en el fondo no lo creía. El caso es que a mi él me encantaba. Por fin quedamos el primer día del festival en Benicassim. Y era como lo había imaginado, incluso mejor. Después la gente me ha preguntado muchas veces si no me dio miedo quedar con él, que podía ser un psicópata o yo qué sé, pero como quedamos en un sitio donde había mucha gente, no pensé que me pudiera pasar nada. Y además, me parecía imposible encontrarme con un maniaco o algo por el estilo. ¡Si era un encanto!
Flechazo... y problema
Empezamos a hablar, al principio algo tensos porque de repente parecía que no nos conocíamos de nada realmente, pero poco a poco volvimos a sentir la confianza que teníamos en el chat o por teléfono. Al final ni fuimos al concierto, estuvimos horas hablando y… la cosa fue muy bien. Sólo descubrí una mentirijilla… bastante grande: me confesó que tenía novia y que no me lo había dicho antes por miedo a que entonces no quisiera quedar con él. Bajón. Pero, ya que allí estábamos los dos, pasamos ese fin de semana juntos y quedamos en vernos al siguiente, si, como decía, iba a terminar con su pareja. Después de la sorpresa de su ‘bigamia’ no esperaba mucho, pero nos volvimos a encontrar y, sorprendentemente, había dejado a su novia. Ese encuentro también fue genial. Y así seguimos. Si hace un año me hubieran dicho que acabaría saliendo con un chico que conocí a través de internet no me lo hubiera creído, porque yo misma tenía la idea de que la gente que liga a través de los chats tiene un punto de desesperación que no me gustaría compartir, pero ahora sé que no es cierto. Es una forma como otra cualquiera de conocer gente. E incluso mejor. El miedo al rechazo no está tan presente a través del chat porque es un intercambio más gradual y privado, estás sola con él, así que nadie es testigo del ‘fracaso’, si es que lo hay. Además, en mi caso... fue un éxito”.
Quieres saber más?????
Alejandro Puchau 07/09/2010
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Quizá no haya tenido suerte, a otros les ha ido bien en su 







