|
Hace poco recibí dos invitaciones a visitar dos talleres de dos diseñadoras. La primera era de mi amiga y reconocidísima Teresa Helbig y la otra una amiga que está empezando a abrirse camino en el maravilloso pero difícil mundo de la moda, Carolina, que ha creado su firma Otaduy.
Me pareció una manera muy interesante de entender realmente el funcionamiento del arte de la alta costura y curiosear por sus entrañas, normalmente ocultas al público y que tanto me interesan. Para ir a conocer estos lugares escogí un modelo cómodo, me puse una camisa de Adidas de hilo que me encanta por sus colores y corte tan original.
El talle de Teresa Helbig, totalmente reformado y muy moderno está ubicado debajo de su maravillo showroom en la calle Mallorca 184 en Barcelona. El espacio parece sacado de un sueño, paredes claras y detalles inspiradores por todas partes. El trabajo de Teresa no tiene horarios, la inspiración puede llegar en cualquier momento y la anarquía y el caos son importantes para estar siempre a punto. Por eso, las telas y retales circulan por una gran mesa sin orden pero con gran armonía, y un gran espejo y sus años de experiencia le sirven de fiel consejero a la hora de probarse en ella misma sus imaginativas y rockeras ideas.
Realmente estando diez minutos con ella en su taller te das cuenta que en su profesión siempre tienes que estar superándote a ti misma para seguir cautivando a los clientes y a los críticos, buscando siempre la originalidad sin perder tus raíces y ofreciendo a cada instante piezas únicas que sean por sí solas preciosas pero también embellecedoras. La mujer de Teresa Helbig es fuerte y segura pero de una gran feminidad y a la cual le gusta sentirse sexy e ir a la última así que se ha puesto el listón muy alto y mantenerlo es su gran pasión.
Obviamente lo consigue pero no sin esfuerzo y determinación de ella y de su gran equipo. La dejo trabajando en un nuevo vestido y preparándose para un viaje a los Emiratos árabes. Las economías emergentes la reclaman, le auguro mucho éxito y deseo que no se la queden que aquí la necesitamos mucho.
El otro taller de mi amiga Carolina lo tiene en el salón de su propia casa, los comienzos de una joven diseñadora que espera abrir próximamente su espacio en el Born de Barcelona. Su marca, Otaduy, responde a la necesidad de crear una moda de líneas suaves y vaporosas que visten a una mujer etérea y delicada, pero a la vez tenaz y trabajadora, una mujer que sueña pero que tiene los pies en el suelo. Su larga estancia en Nueva York le ofreció la oportunidad de conocer de cerca a este tipo de mujeres, coquetas pero prácticas, y está dando al público español la oportunidad de vestirse como ellas por precios muy asequibles. También tiene una colección de novias que hará las delicias de las más románticas también a precios muy económicos, que no es poco para los tiempos que corren.
Esta diseñadora es el ejemplo de que jamás hay que rendirse ni mucho menos acobardarse, siempre es buen momento para dar rienda suelta a la creatividad y dejar que los sueños fluyan. También en este caso muchas horas de trabajo y una gran dedicación son necesarios para que lo que uno desea se convierta en realidad y otra vez descubro en este taller el latente mundo interior de la moda en nuestro país. Pocas facilidades pero mucho amor al arte.
Les deseo a cada una lo mejor. Cada cual a su manera y en su momento concreto, las dos dan ejemplo de coraje y tenacidad, las dos nos inspiran con sus creaciones. Nosotras las necesitamos para seguir sintiéndonos bellas por fuera y fuertes por dentro. Cristina Brondo 02/01/2012
|