| Descubriendo el tiempo y los pequeños tesoros del desierto |
|
Una amiga muy querida me envió hace poco una entrevista que un periodista francés realizó a Moussad Ag Assarid, un tuareg que sorprendentemente había conseguido una beca para estudiar en una universidad parisina...
Cuando le mostré el testimonio de Moussad Ag Assarid a mi joven amiga Alicia tomando un té, ésta me contestó que le parecía requetebonito y todo lo que quieras, pero que mirando las estrellas ella no se pagaba la gasolina del coche ni las letras del colegio de su hija, y que le fueran dando a la sabiduría del oráculo gran jefe "jipi" de las narices este, que a estas alturas ya se habría dado cuenta - más le valía- de que aquí o se funciona deprisa o te pierdes tu trozo del pastel...-me dijo de corrido casi sin mirarme. Casi inmediatamente le saqué que las cosas le iban mal en el trabajo, que se temía lo peor, aunque se mataba a trabajar y que iba de cabeza, que no conseguía ahorrar un duro y que no sabía qué hacer con su novio, si ponerse a comprar un piso o no, que sentía que le pasaban oportunidades por delante que no aprovechaba.
Ciertamente la sociedad moderna exige su peaje en carne y alma para sobrevivir, y ahora con la crisis más todavía. Y tampoco hay que renunciar a tus proyectos ni a tus objetivos profesionales, pero sin sacrificar lo que de verdad importa, sin dejar de preguntarnos si merecen la pena los sacrificios (aunque claro, la respuesta a veces solo llega una vez que se ha hecho el camino...), sin dejar de disfrutar de nuestra vida, de lo que tenemos y nos llega a cada instante.
Chicas antes que nada, como siempre os digo, sabed qué es lo que queréis, sabed llamar a cada cosa por su nombre. Hablamos un buen rato con Alicia, examinamos su problemática detenidamente. Tras despojar a mi amiga de exigencias y mitologías de la moda sobre la vida y el deber ser de la mujer de la modernidad nos quedaba un escenario más que prometedor, ideal para ser feliz. Salud, inteligencia, una hija preciosa con un talento natural que parece una pequeña bruja, un hombre genial que la ama con locura, sus necesidades materiales holgadamente cubiertas. Natalia, mi"Pollito", me recordaba respecto a este tema la cita de un personaje de Stephen King, un pistolero venido de una dimensión paralela venido de un virtual Far West desquiciado -Natalia lee cosas así continuamente, no se puede hacer nada al respecto- se maravillaba de que algo tan prodigioso, un manjar tal como un refresco de cola de una marca muy conocida, estuviera al alcance de cualquiera diariamente y que no nos conformásemos con un deleite semejante y buscásemos placeres más allá de esa zarzaparrilla celestial. Quizá sea ese el secreto. En recuperar la magia de nuestra cultura, del mundo que nos rodea y dar las gracias por ello.
Hemos perdido la capacidad de disfrutar la esencia de las cosas, sumidos en el veriginoso caos de la exigencia continua, de la apremiante irreflexión. La gratitud es una emoción que purifica y fortalece, es una forma de reconciliación con uno mismo y con la vida misma. Si nos sentimos frustradas por nuestra vida laboral, estresadas, agobiadas por miles de problemas o por no conseguir aquello que perseguimos, .... vamos a parar y vamos a hacer un ejercicio de reflexión, de meditación para, como digo, llamar a las cosas por su nombre y saber qué nos importa y por qué, qué está equivocado y qué no en nuestra escala vital.
Y luego, después de comprender y abrazar nuestra verdad con decisión vamos a dar las gracias por todo lo bueno que tenemos. Lo grande y lo pequeño. Todos los días por las mañanas, ritualmente, vamos a dar las gracias por cada uno de nuestros seres queridos, mentalmente, cerrando los ojos o cantando, como mejor lo celebréis. Y durante el día vamos a celebrar, agradecer y tomar nota cada uno de los pequeños momentos de los que disfrutamos. El primer café del día en nuestro paladar, disfrútalo, esa naranja jugosa con el sol en la cara en el parque... El sentirse bien porque acertamos de lleno comprándonos la falda que llevamos y que nos sienta bien, sé consciente de tu belleza y de tu energía en ese momento... Esa hermosa sensación de alivio y rendición cuando te tiras en el sofá en el calor de tu sala de estar, molida y alguien al que quieres te abraza, te besa, o sólo te arrebuja el pelo. Es maravilloso que lo haga. Piénsalo en ese mismo instante, siéntelo, vívelo, has vuelto a casa, el frío se queda fuera.
Por la Dra Michelle Nielsen
Paula Miranda 24/11/2011
|
Kamasutra La postura del DÍA

Cuando una relación se acaba toca decir adiós al amor... y ¡no a la guerra! Olvídate de rencores y rencillas y prepárate para sacar tu artille ... Leer más
COSMOTEST
Afila el lápiz, contesta con sinceridad nuestras preguntas y conocerás tu verdadera personalidad sexual, lo que más te pone y te conviene


La entrevista está llena de espiritualidad y de sabias observaciones, las de un hombre en íntima comunión con la naturaleza viviendo el choque con la civilización occidental en toda su dimensión. Contaba cómo se asustó cuando vio a la gente apresurarse en el aeropuerto al ir a por sus maletas, creyendo que era una situación de peligro; cómo lloró de incredulidad, de indignación al ver el derroche de las fuentes públicas, el agua salir mágicamente de un grifo en su habitación, viniendo de un entorno en el que la búsqueda de agua es la más vital de las tareas. Y en este testimonio, profundamente valioso, certero y esclarecedor, hermoso a su manera, el "caballero del desierto" decía que mientras ellos, en el desierto disfrutaban de la belleza de las estrellas, nosotros estábamos viendo la televisión.









