7 tips para perderle el miedo al dentista

Nunca tienes tiempo. No te viene bien. Retrasas la cita, la anulas, las pospones. A no ser que ocurra algo insalvable (o que el dolor no te deje abrir la boca), la opción ‘voy al dentista’ siempre queda en intención. Hasta la frase ‘me quedo en casa descansando que últimamente no paro’ se antoja fuerte frente a la de ‘voy a ir a revisión’. No eres tú. Es el miedo. Te paraliza. Se llama odontofobia y, según la Organización Mundial de la Salud, la sufre el 15 por ciento de la población.

Odontofobia, un trastorno emocional que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado a la cita con el Odontólogo y todo lo relacionado con la práctica odontológica en general (consultorio, sala de espera, olores, instrumental, dolor, ruidos, etc). Una fobia que está provocando que dejes a un lado tu salud. ¿Le plantamos cara? ¡Lee!

¿Por qué ocurre?

 Lo primero que tienes que saber es que la odontofobia puede ser consciente o inconsciente y que, por lo general, responde a experiencias traumáticas pasadas como dolor, pérdida de piezas dentales o falta de información. Escuchar historias poco agradables de familiares o amigos también puede influir, mucho. ¿Cómo saber que la sufres? Sentir escalofríos solo de pensar en el señor/a de la bata blanca puede ser una señal.

No retrases lo inevitable

Los beneficios de ir al dentista frente a los problemas y costes de no hacerlo por angustia son considerables. Además, mejor pillarlo pronto: ir, vas a tener que ir, tarde o temprano. Acortarás las intervenciones y el tratamiento. Recuerda que una buena salud bucodental te dará menos problemas a medio y largo plazo e, incluso, menos visitas al dentista.

Plántale cara:

Etiquetas: ansiedad, dientes, enfermedades

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