Este año no te vas a marear en el camino, ¡por fin!

Este año no te vas a marear en el camino, ¡por fin!

Palidez, sudor frío, náuseas e incluso vómitos. El viaje se ha puesto feo y lo peor es que no es cosa de un día. No es puntual. Lo tuyo es automático, te montas en el coche (amén de en el autobús) y el día se vuelve gris. No hablamos del barco e, incluso, ya tienes agitación hasta en el avión.

Este año no te vas a marear en el camino, ¡por fin!
¡Adiós mareos! / Istockphoto

El viaje es largo y, como siempre, tendrás que recurrir a compañera inseparable: biodramina. Un clásico.

¿Por qué se produce?

Hablamos con el equipo de expertos de Biodramina y nos cuenta que, entre otras cosas, hay factores externos que pueden intervenir en el padecimiento de los mareos, especialmente cuando se combinan varios de ellos:

- Olores: “El olfato es uno de los sentidos más delicados y sensibles, y para aquellos que lo tienen más desarrollado, pueden generar mareos. Un ejemplo de ello es la exposición a la gasolina, el tabaco, o el gas”.

- Visión: “La rápida sucesión de imágenes por delante a través de la vista es el origen de este tipo de mareos”. De hecho, tienes un ejemplo claro en las ilusiones ópticas “pueden llevar a la desesperación por los mareos que provocan”.

- Tiempo: “El tiempo de exposición puede agravar los efectos del mareo, especialmente si aumenta estando en una situación incómoda o adversa”.

- Velocidad: “Velocidades altas, cambios de dirección o aceleración, influyen directamente en el sentimiento del mareo”.

- Climatología: el calor, agobio y las altas temperaturas pueden estar muy relacionados. “Los viajes y el transporte son un claro ejemplo del impacto que tiene la climatología en la intensidad de los mareos”.

 Los expertos en cinetosis (ese es el nombre concreto de este mal que a ti te afecta), además, nos ayudan a plantarle cara (¡por fín!) si te mueves en coche, avión o barco.

¡Sigue leyendo! (Si no vas en marcha, claro…).

Etiquetas: viajes

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