Ortorexia, drunkorexia y otras -exias u obesiones con el cuerpo

Mirar para otro lado solo dificulta las cosas. Los trastornos compulsivos (los más frecuentes son de conducta alimentaria) son enfermedades mentales que pueden traer complicaciones físicas, médicas, psiquiátricas y familiares.

El ideal de perfección se impone. No es nuevo, el canon de belleza pautado nos afecta, nos influye e, incluso, a veces, nos destruye. Nos obsesiona.

«Somos una generación de autoestima baja y muy influenciable», alerta la psicóloga Estefanía Salvanes, experta en Psicología Clínica Infanto-Juvenil y en Trastornos de la Alimentación. Para ella, el mensaje continuo que recibimos de la televisión, la publicidad y los medios de comunicación (cabello impecable, piel impoluta, dientes brillantes y cuerpos tan perfectos que son imposibles) tras pasar por el siempre acertado quirófano del PhotoShop nos ha marcado, nos transforma y nos condiciona. También lo hacen las redes sociales. Nos rendimos a las fotos retocadas, los filtros y mil trucos que intentan camuflar la realidad y mostrar una imagen tuya que se asemeja muy poco a la que obtienes en el espejo.

Sube el grado de exigencia, baja el de aceptación y aumentan las ganas de cambiar. Las -exias, de distintos tipos, están ahí. Son una de las pandemias del siglo XXI y son peligrosas. La obsesión por la imagen, el culto al cuerpo y la tendencia a compararse pueden ser más perjudiciales de lo que a priori parece.

Querer mejorar no es malo ni negativo, al contrario. El problema viene cuando se convierte en obsesión. Y cuando esta se hace patológica. Cuando la imagen te condiciona, te anula o te influye tanto que, en lugar de sumar, restas. Cuando dejas de hacer planes porque no estás a gusto o cuando tu vida gira en torno a tu físico.

Aquí las más comunes. No dejes que se cuelen en tu vida. Quiérete.

Etiquetas: ansiedad, cuerpo, depresión, dietas, enfermedades

COMENTARIOS