¡¡¡¡Hola Cosmogirls!!!! ¡LO CONSEGUIMOS! Campeonas, campeonas, oe, oe, oe...
¡Corrimos la San Silvestre! ¡Siii! Perdonad que me emocione, pero es que ¡sois unas auténticas campeonas! Estoy feliz porque juntas hemos conseguido cumplir nuestro reto, el último que nos habíamos marcado en 2012: ¡correr (entera) la vallecana! Enhorabuena.
En primer lugar deciros que ha sido todo un lujo poder compartir esta experiencia con vosotras, ladys. No podía encontrar compañeras de batalla mejor para mi primera San Silvestre: vosotras, mis queridas Cosmogirls.
Os diré que el día 31 no las tenía todas conmigo... A las 7:00 am sonó el despertador. Prepara la maleta (a día de hoy os escribo desde Ibi (Alicante) ¡estoy de vacaciones!); coge la ropa de la San Silvestre; lleva parte de la cena de Nochevieja (esa noche cenábamos todos en familia en casa de la abuela); a los papis; a la perrita... ¡y mete todo en el coche! A las 16:00h tienes que estar en la carpa de prensa, por lo que tenemos que comer ¿a las 13:00? ¡Uf! Añade que el metro de Madrid está en huelga y que empiezan a cortar calles del centro por la carrera... ¡Estrés! Mi congestión nasal ha traído consigo a su amigo pánico. Son dos contra una... ¿podré con todo?
Pude. Igual que tú. El pistoletazo de salida llegó, empezaba la carrera. Nerviosa pero con una motivación absoluta (genial llevar bien la parte psicológica) empezamos a correr los primeros metros. ¡Ay cuando vi que eran en cuesta arriba! Por suerte llevaba al lado a una colega de profesión (y ahora de vida también), Laura (Good2be.es), que me apoyó en todo momento. Los primeros 5 km fueron rodados, la gente a los lados de la calle no dejaba de animar (y eso motiva bastante). Cibeles, Atocha... pisar todos esos lugares emblemáticos de Madrid me dieron vida, y lo peor llegó al cruzar el puente de Vallecas. ¿Qué llevaríamos, unos 8 km? Quedaban dos, pero eran cuesta arriba.

Hay que reconocerlo, La albufera se las trae, hay que darlo todo para subirla... pero después de 8 km... ¡no queda tanto que dar! Estaba un poco cansada. Por suerte, ahí estaban ellas: mi madre, mi tía, mi prima... ¡dándome fuerzas en mitad de la cuesta! Parada de rigor para saludarlas y besuquearlas (a mi me vino genial descansar unos segundos para tomar aire) y a continuar. ¿Resultado? Llegamos a la meta: 10 km conseguidos en 57:40 minutos. ¡Genial!
Yo y mi catarro habíamos terminado la carrera... ¡y en un tiempo bueno! Tocaba celebrarlo. Después de la carrera vino la fiesta... Cenita familiar. Ahí os dejo una foto con dos de las grandes mujeres de mi vida, siempre al pie del cañón: mi tía y mi madre.
Después de la resaca deportiva (sólo la deportiva...) solo puedo dar las gracias a todo el equipo Nike por haberme ayudado en este reto, gracias a todo mi equipo Cosmo por haber confiado en mí, por haberme apoyado, y gracias inmensas también a todas las que corristeis conmigo aquel 31. ¡Esta experiencia vivirá en mi para siempre!
Feliz 2013, que todos vuestros deseos se cumplan, nos leemos.
Muak!
















