Sexo con velas, la importancia de la luz indirecta

La importancia de la luz indirecta
Behati Prinsloo y Adam Levine tienen cara de que les encanta la luz indirecta/ Cordon Press.

Y es que, aunque creamos que lo más importante es la lencería, los preliminares e incluso si estamos o no bien depiladas –esto último asusta hasta qué nivel (en ocasiones, no seas Hulk) y ni se dan cuenta– en realidad, el primer estímulo que empuja a una pareja a desearse incontroladamente es la luz.

El ejemplo más claro lo encontramos en el momento cena en un restaurante. Lamucca, por ejemplo, nos encanta porque cuando te sientas, los ojos de tu compañía brillan. No caes en la cuenta de que esto es por la vela que hay en el centro de la mesa hasta que el camarero la esquiva para daros las cartas. Justo ahí extraes la idea de utilizar el poder de la luz indirecta hasta para ducharte.

Algo tan sencillo como una buena iluminación, en términos de cama, indirecta, te coloca en una posición privilegiada: entre la calidez que aporta al entorno y el refrán «de noche todos los gatos son pardos». Y ahí, tú, que odias el refranero español, observas el tintineo de la media luz de una vela que has decidido encender y te planteas por qué de repente está tan guapo. No has terminado de llegar a una conclusión cuando ya estáis subiendo la temperatura del ambiente, ¡y todo por la vela! ¡LA VELA!

Por eso y porque ya nos hemos enganchado a este efecto, hemos seleccionado las velas que deberás tener preparadas y que, además, tienen aromas afrodisíacos. Too much.

Etiquetas: relaciones sexuales, sexy, trucos sexuales

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